lunes, 22 de febrero de 2010

De nuevo esa canción




Habíamos estado cenando y hablando como tantas otras veces. Relajados, distendidos, divertidos… con la fluidez que siempre caracterizó nuestros encuentros. Ambos sabíamos que nos atraíamos, o yo sabía que me gustabas e intuía que te ocurría lo mismo. Como fuera, nunca lo hablamos, ni lo insinuamos siquiera. Estábamos tan cómodos compartiendo veladas, yendo al cine, a cenar… que no nos atrevíamos a dar un paso más. Nos bastaba con compartir nuestro tiempo.

Aquella tarde me llamaste diciendo que habías alquilado aquella película de la que habíamos estando hablando la semana anterior y me invitaste a tu apartamento para verla. Incluso habías comprado palomitas, dijiste, pero habías olvidado la Coca-cola. Yo la llevé.

La película, tal como esperábamos, nos emocionó. Nos reímos cuando tímidamente nos miramos y descubrimos que los ojos del otro también estaban anegados en lágrimas. Y nos entusiasmamos comentando las escenas que más nos gustaron, y el impresionante papel que representó la protagonista y… Abriste una botella de vino, casi la habíamos terminado cuando decidimos ir a la cocina a preparar algo. No había mucho donde elegir. Tu frigorífico, como casi siempre, estaba medio vacío.

Nos tomamos la segunda botella de vino con la cena, que por escasa decidiste acompañar con unas velas sobre la mesa. También habías puesto música, pero con la conversación ni me enteraba de qué estaba sonando. Sin embargo, el primer silencio de la noche se hizo coincidiendo con los primeros acordes de esa canción. Ambos bajamos la mirada y al volver a encontrarse nuestros ojos sonreímos. No recuerdo si alguno de los dos lo propuso, no recuerdo que nuestras voces hayan roto aquel instante, aunque tal vez sí. No recuerdo cómo ocurrió, pero de repente estábamos abrazados, bailando.

Poco a poco nuestros cuerpos se fueron juntando más. Apoyé mi cabeza en tu hombro, percibí cómo ladeabas la tuya y besabas mi nuca con tu aliento. Tu boca estaba muy cerca, la sentía. Giré mi cabeza lentamente. Mi oreja rozó la tuya, mi mejilla acarició la tuya y nos detuvimos con nuestras bocas muy cerca, sin tocarse. Tu respiración jugaba con la comisura de mis labios, mientras nuestros cuerpos seguían meciéndose al ritmo de esa canción.

Era inevitable (y no queríamos evitarlo, además) y nos besamos como si estuviéramos enamorados, mientras nuestras manos cobraban vida sobre nuestros cuerpos, todavía vestidos, pero por poco tiempo. Antes de terminar la canción ya estábamos desnudos y pudimos comprobar unas cuantas leyes de la química y la física.

Fue una noche inolvidable. Sin embargo, después de ella, dejamos de vernos. No me atrevía a llamarte. Tú tampoco lo hiciste. Hasta hoy, en que volviste a llamarme justo cuando yo estaba escuchando, por primera vez desde entonces, esta canción:

--- xxx ---

Your love is king
(Sade)

16 comentarios:

MORGANA dijo...

Bellísimo Alís..nunca dejes de escuchar esa canción..la magia de los cuerpos atraídos por la fascinación del reencuentro.
Besos.

LUCIA-M dijo...

Que lindo cómo me gusto….. Que bonita canción llego hasta mí la magia…
Besoss.

zayi dijo...

Que lindo... es una de esas veladas que se te quedan para siempre. Una de esas que te aparecen en la mente como `por arte de magia y en la que te descubres pensando muchos después: ¿por qué diablos no funcionó si era el hombre perfecto?...que bien que volvió a llamar...era él...si volvió a llamar era él.
Un besito.

Espérame en Siberia dijo...

Amo, amo, amo a Sade. ¿Conoces la de By your side?
Creo que es de mis canciones favoritas.

Muchos besos.

drapo dijo...

puedes desafiar a la física, pero nunca retes a la química.

(cuando los elementos se confabulan para derrocarnos)




biquiños

Adolfo Payés dijo...

Que hermoso siempre pasar por tu espacio.. descubrirlo.. es extraordinario lo que escribes.

Un beso.


Un abrazo
Saludos fraternos..

De cenizas dijo...

Hay leyes físico-químicas que con música y luz de velas....


besos

MarianGardi dijo...

Es que la telepatía funciona y aquí se obtuvo la prueba.
Bonito relato!!
Un abrazo

Alís dijo...

Morgana: Gracias, amiga. Hay magia en algunos encuentros. Besos.

Lucia-M: Me alegro de que te haya gustado. Gracias. Besitos.

zayi: Hay recuerdos que existen para alegrarnos muchos años después. Me gustan hasta tus comentarios. Gracias. Besitos.

Espérame en Siberia: Reconozco que con Sade tengo buenos y pésimos recuerdos. Era la favorita de mi compañera de piso en mi época universitaria y hubo un poco de todo en aquellos tiempos… Besos.

Alís dijo...

drapo: te creo, porque pienso que sabes de química… biquiños

Adolfo: Gracias, amigo. Siempre es un placer verte por aquí. Un fuerte abrazo.

De cenizas: Efectivamente, hay mezclas explosivas. Besos

MarianGardi: También creo que la telepatía funciona… a veces. Gracias. Un abrazo.

Nela dijo...

Que cosas...puede ser,si,que exista la telepatía o tal vez sean las casualidades,que importa, el caso es que volviste a escucharlo.
Un beso

El Drac dijo...

A mí me sucede igual, cada vez que pienso en ese alguien con el cual quedaron pendientes mil sueños y arrumacos suena el teléfono y es ella. Aunque me digo si no salió en aquella vez es que las cosas no estaban dadas y si nos olvidó es que no lo hicimos tan bien, para qué engañarnos.

Alís dijo...

Nela: Ahora que lo dices, seguramente sea casualidad. Si fuera la telepatía nos funcionaría siempre ¿no? Besitos.

El Drac: ¡Qué suerte tienes! Yo ya puedo pensar y pensar, que nunca me llama. Un beso

Albino dijo...

Si fuera hace muchos años y tu edad similar a la mia, te diría: "Alis, vamos al cine". Y posiblemente vieramos "Casablanca"
Un beso.

Gabiprog dijo...

La banda sonora de un sentimiento también es la banda sonora de nuestra vida.

:)

Alís dijo...

Albino: Ver "Casablanca" me parece una muy buena propuesta. Bicos.

Gabiprog: Así es. Nuestra banda sonora suma la de los diferentes sentimientos vinculados a música. Un beso