sábado, 9 de enero de 2010

No me dejes (Ne me quitte pas)


Fotografía: Juan Herrero


Fueron felices los años que compartimos en aquel París en blanco y negro. Todo era nuevo, todo era juego, todo era descubrir y aprender. El amor que sentíamos era, probablemente, el más puro y sincero que hemos conocido en toda nuestra vida.


Fueron felices los años que compartimos en aquel París de promesas. El pasado no importaba y el futuro poco. Todo era presente, todo era hoy y ahora, todo era sol incluso bajo la lluvia. Nada amenazaba nuestro mundo, en el que sólo cabían risas e ilusión.


Volví a pasar por el metro St. Paul, nuestro territorio, nuestro barrio, nuestro paraíso. Y cuando vi a esa pareja besándose, despidiéndose, recordé que tiempo atrás también vivimos nuestro propio adiós.


Con tus ojos llenos de nubes grises me pediste que no me fuera (“Ne me quitte pas”, pronunciaste apenas sin voz, ahogada y llena de temor). Es lo más bello que jamás me han dicho, a pesar de que apenas teníamos siete años. O quizá por eso.


--- xxx ---


                         Ne me quitte pas
                          (Jacques Brel)

No me dejes                                  No me dejes (...)
Hay que olvidar.                            
Todo se puede olvidar                    Se ha visto a menudo
Lo que ya se fue                           resurgir el fuego
Olvidar el tiempo                           del antiguo volcán
de los malos entendidos                que creíamos demasiado viejo.
y el tiempo perdido.                       Es parecido
A saber cómo                               a las tierras quemadas
olvidar esas horas                         que dan más trigo
que mataban a veces                    que el mejor abril.
a golpes de porqués                      Y cuando cae la noche
al corazón de la felicidad.              para que el cielo arda
                                             el rojo y el negro
No me dejes,                                ¿acaso no se unen?
no me dejes,
no me dejes,                                No me dejes (...)
no me dejes
                                             No me dejes.
Yo te ofreceré                              No voy a llorar más.
perlas de lluvia                             No voy a hablar más.
venidas de países                         Me esconderé aquí
donde no llueve.                           para mirarte 
Yo escarbaré la tierra                   bailar y sonreír
hasta después de mi muerte         y para escucharte
para cubrir tu cuerpo                    cantar y después reír.
de oro y de luz.                            Déjame convertirme
Yo haré un reino                          en la sombra de tu sombra,
donde el amor será rey                 en la sombra de tu mano,
donde el amor será ley                 en la sombra de tu perro.
donde tú serás reina.
                                            Pero no me dejes (...)
No me dejes (...)

No me dejes.
Yo te inventaré
palabras sin sentido
que tú comprenderás.
Yo te hablaré
de esos amantes
que han visto por dos veces
arder sus corazones.
Yo te contaré
la historia de un rey
que murió por no haber
podido encontrarte.

18 comentarios:

J. eMe. dijo...

Con la mágica ilusión del que tiene todo un mundo por descubrir, un camino largo por andar, un fascinante espacio que conquistar. Con la esperanza del que comienza y se inicia, con la fuerza de un abrazo, la caricia de un beso, la dulzura de un susurro aterciopelado...

Ne me quitte pas y Jacques Brel, todo un lujo.

Bicos cercanos Alís.

Adolfo Payés dijo...

Con esa canción de Brel querida amiga y tu mágicas palabras has logrado que respire.. profundo y vuele en suspiros ante tu presencia..

Un beso con cariño

Saludos fraternos
Un abrazo

Que disfrutes del fin de semana

drapo dijo...

París es una de esas ciudades que siempre quedará al norte.


(¿siete años? me gusta)






biquiños

MarianGardi dijo...

Relato que va rápido y en una sola dirección con un final sorprendente.
Me atrae mucho como escribes, me gustó y me atrapó el relato como en una autopista de mucha velocidad.
Felicidades escritora y de las buenas.
Besicos

Mª JOSE. dijo...

Bellísimo Alis y emotivo final...de los que emocionan.
Muy bueno.Besos.MJ

Alís dijo...

J.eMe: Todo es más fácil cuando la ilusión permanece viva. Lástima que no sea eterna.
Sí que son un lujo.
Un beso.

Adolfo: La canción es una entrada en sí misma, un grito tan desesperado que uno quisiera no tener que cantarla jamás. Gracias por tus palabras y por tu presencia, siempre.
Mi cariño también para ti.

Alís dijo...

drapo: El día que te atrevas a ir al verdadero norte, verás que París quedará al sur. Y querrás volver.
(siete años, sí. ¿muy precoz?)
Biquiños

MarianGardi: Siempre tan generosa en tus comentarios. Muchas gracias, de corazón.
Besos

Mª José: Gracias, mi niña. Tú me emocionas a mí. Besos.

Albino dijo...

Tu tenias 7 años. Yo no llegué a Paris hasta los 20, cuando la frontera era dificil de cruzar y cuando todavía se veia el efecto de las bombas de la segunda guerra mundial.
Pero Paris, tojours Paris, ya estaba saliendo de las cenizas nazis y en Montmaitre se había reabierto "Le lapin agil" ese "bistro" que todavía existe y donde entonces ya era famosa Edith Piaff ("La vie en rose"), empezaba a ser lanzado su protegido y amante el descendiente de italianos Yves Montand ("Las feulles mortes") o un tal Jacques Brel ("Ne me quitte pas") que había llegado de Bélgica, porque fue la cuna iniciatica de quienes luego se convitieron en grandes figuras logrando su puesto fijo en el Olympia.
Volví a Paris, a lo largo de mi vida, muchas veces, puede que supere las veinte, y algunas con largos periódos de estancoa o con momentos de emocion como el Mayo del 68, pero mi impresión , al margen de la novedad de La Defense y la horrible pirámide de Le Louvre, es que Paris no cambia nunca. Paseando por sus calles del Barrio Latino, mi favorito para una juerga o del Maré, favorito para ir en plan pijo, nunca varian porque siempre se respira el amor. Pisando Paris siempre deseo ser el protagonista (masculino, para evitar equívocos) de "El Beso" de Doisneau.
Con cariño

Alís dijo...

"Siempre nos quedará París", ¿verdad? Ya me ves, utilizando una cita. Nacer allí y pasar mis primeros años de vida en esa ciudad me hacen poco objetiva, pero vuelvo siempre que puedo. Afortunadamente, no cambia mucho, a pesar de estar muy viva. Yo necesito respirar el aire parisino (con toda su gama de olores) cada poco tiempo para sobrevivir.
Gracias por compartir tus recuerdos.
Bico agarimoso

Nela dijo...

Que final...tan hermoso,la inocencia del primer amor...(quien volviera a tenerla)
Precioso Alís.
Un beso

Fiebre dijo...

Has tocado uno de mis grandes sueños.
Conocer París. Me da igual que sea la ciudad de los enamorados y todo eso que se dice. Creo que sería feliz paseando sola por allí, escuchando músicos callejeros y hasta con el prosaico "ciscarme en arameo" por el precio de las cosas.

Quizá algún día...

Alís dijo...

Nela: Gracias, aunque personalmente no volvería a ningún primer amor. Me da pereza y prefiero el amor del presente. Aunque recordar es bonito, sobre todo porque lo hacemos idealizando. Besos.

Fiebre: En cuanto tengas la ocasión, aprovéchala. París es una ciudad maravillosa para recorrer sola (o acompañada, o como sea). Yo lo he hecho muchísimas veces, y se disfruta a tope porque cada calle, cada rincón tiene algo especial: la gente, la arquitectura, los olores, el ambiente... ¡¡¡Vete a París!!!
Gracias por venir, encantadora mujer. Besos

LUCIA-M dijo...

Lástima que no sea eterna.
Bellísimo poema con toda la ternura que tienes mi querida amiga.
Un beso y Gracias, por tus palabras en mi blog.

Alís dijo...

Lucia-M: Gracias a ti, dulce amiga. Por estar y por ser como eres. Un beso

Nela dijo...

No Alís,yo tampoco volvería a ningún primer amor,pero sí a la inocencia esa en que crees ciega,la ilusión,el revuelo de pájaros,...tu sabes esas cosillas,hoy a mi edad y lo sabido voy con un escudo de antemano y eso es triste,no crees?
Otro besazo

Alís dijo...

Nela: Te entiendo. So la inocencia nos permite quitarnos los escudos para amar, también quiero que vuelva. Pero te confieso que me gusta la madurez que adquirí y que me hace ser consciente de que las relaciones se viven en presente. Sólo así tienen opción de futuro. Cuando era inocente creía en los amores eternos, "asegurados", que por el mero hecho de amar durarían siempre, creía que el amor llegaba y se quedaba, y así perdí muchos momentos.
Besos

juan dijo...

Hola, la foto de Paris que utilizas en tu blog es mía, creo que hubiera sido más lógico que pidieras permiso para utilizarla...no te parece??

Alís dijo...

Juan:
Tienes razón. Debí pedirte permiso. Aunque creí que al estar firmada y con enlace a tu página no te parecería mal que la utilizara. ¿Quieres que la quite?
Perdona por no haberte escrito.

Por cierto, aprovecho para decirte que me encanta la foto porque, además, viví siete años en ese barrio. Ésa era mi estación de metro.